Comenzó la temporada en la que nos contagiamos del espíritu especial de fin de año, aquel que nos rinde ante los colores, los aromas, los regalos y las tonadas navideñas.

Y como sucede en cada Navidad, los diseñadores de interiores nos proponen composiciones, formas, texturas y colores para vestir el árbol y adornar lugares tan sociales, y a la vez tan familiares, como el salón y el comedor.

Esta vez, la moda indiscutible es una tendencia barroca hasta el extremo, en la que el dorado brillante, el bronce y el champaña se apoderan de los espacios. Y aunque esas tonalidades ya habían sido acogidas por muchas personas como sus preferidas cada fin de año, esta vez es innegable su seducción entre millones.

Además, ahora llegan con un ligero cambio: mientras antes estos colores se usaban mezclados con otros –como verde y rojo-, hoy van solos.

Sin embargo, otra propuesta intenta arrebatarles la atención. Nos referimos a la “navidad minimalista”. Aquí solo tienen cabida uno o dos elementos como máximo en un mismo espacio e incluso podemos prescindir del árbol.

Delicadeza, sencillez, el uso del bicolor y las líneas limpias, son las características de esa composición.

Glamuroso dorado

Si decide apropiarse de lo dorado y de lo recargado, le damos la bienvenida a un mundo maravilloso de brillos, matices, formas y texturas.

Indiscutiblemente, el color oro tiene la hermosa capacidad de aportar una buena dosis de elegancia y glamour a la decoración navideña. Pero si no quiere espacios tan “estridentes”, el champaña será su mejor aliado, pues es menos brillante y ostentoso. Incluso el plata es otra excelente opción.

Mientras algunos diseñadores recomiendan optar por la tendencia recargada siempre y cuando dispongamos de un metraje generoso, techos altos y ventanales amplios por donde entre mucha luz -pues consideran que el encanto de este exceso podría echarse a perder en áreas pequeñas- otros nos dan permiso para disfrutarla, pero con una condición: vestir el árbol de estilo barroco y limitar al máximo otros adornos.

Comencemos por el árbol. Un buen tamaño y en el clásico verde son las claves para que se vea lindo. Aquellos que tienen las puntas blancas e incorporan las piñas naturales, funcionan mucho mejor.

Este año, tal como ha venido sucediendo desde hace unas cuantas navidades, las luces son amarillas y en una buena cantidad. Las LED le darán un toque más especial. Las luces multicolores les cedieron su lugar y es mejor que las guarde para cuando retomen su hegemonía

Las mallas anchas forman parte de los indispensables a la hora de adoptar la tendencia dorada. Colóquelas después de las luces.

Luego vienen, también en oro, los grandes moños, las bolas decoradas con escarcha y las hojas de la clásica “flor de la navidad”, la poinsettia, pero también en dorado.

Color único

La navidad naïf y la minimalista se caracterizan por muy pocos y sencillos elementos, en uno o dos colores. Y en esos elementos, que también deben ser funcionales para los sentidos, es necesario que imperen las líneas limpias.

Este año, específicamente, muchos amantes de lo sobrio han decidido no lucir un árbol tradicional. A ellos, el mercado les ofrece casi obras de arte, esculturas elaboradas en diversos materiales como el alambre (en estructuras simplistas) o el bronce (en un solo bloque, en forma de pirámide). Árboles poco convencionales, que aportan pura elegancia.

Otra forma de vivir el espíritu navideño sin árbol, son los  vinilos decorativos con motivos de la temporada. Perfectos para quienes aman lo elemental y además no tienen tiempo para el proceso que implica armar el árbol y adornarlo.

Si va a poner árbol tradicional, seleccione uno blanco, plata o gris, y ubíquelo en un sitio estratégico del salón comedor. Adórnelo con luces blancas, frías, tipo LED y luego elija un solo elemento decorativo de un color contrastante: moños rojos, mariposas amarillas, bolas verdes… Incluso algunas personas prefieren estos objetos en vidrio transparente.¡Minimalismo total!

Si cree que este tipo de naïf es demasiado sencillo para su gusto, use más variedad en los elementos decorativos para el árbol… ¡Eso sí, del mismo color que haya elegido! Entonces podrá mezclar mariposas con cintas o bolas con moños.

El blanco es minimalista por naturaleza y desde hace algunos años se acomodó en casas y apartamentos cuyos habitantes quieren evocar la tradicional navidad de Santa Claus, con su aire polar, sus glaciales y sus transparencias.

Clásicos navideños

– Rojo y verde. Para quienes en definitiva consideran que la época de fin de año no es la misma si les cambiamos sus clásicas tonalidades.

Vigente desde siempre y orgullosa de saber que nunca pasará de moda, la decoración navideña tradicional admite variar en cuanto a texturas en los elementos decorativos: materiales artesanales o más modernos, pero siempre en el rojo y verde intensos típicos.

– Country. Llegó hace varios años y parece que para quedarse. Con cierto aire infantil y muy divertida, en esta propuesta también son bienvenidos los adornos en forma de dulces, los renos, osos, muñecos de nieve, papás Noel y bastones.

– Natural. Piñas, ramas sin hojas, poinsettias y otros elementos inspirados en la naturaleza, conforman una propuesta que sigue teniendo miles de seguidores.

Lúzcala con luces amarillas cálidas y combínela con el verde tradicional de la temporada.

Navidades en colores

El azul ha venido perdiendo fuerza, aunque aún muchas personas lo adoran por hacer de la Navidad un acontecimiento muy original y porque aporta un especial aire de fuerza a la decoración.

Si el árbol es azul, asegúrese de que solo un elemento decorativo es del mismo color, mientras que los otros son blancos, grises o transparentes.

El morado, el fucsia y el vinotinto han sido una especie de revelación en esto de la moda navideña y conforman un estilo que muchos llaman “medieval”. Incluso el rosado también se usa.

Combinados con el clásico verde navideño, son una opción para quienes desean salirse de lo tradicional. Muchos los prefieren por ser cálidos y porque un árbol en cualquiera de esos colores nunca pasará desapercibido.

En este caso, prefiera los arlequines, los grandes moños y las bolas de buen tamaño.

No pueden faltar…

Independientemente de lo que haya elegido (recargado, clásico, minimalista, country, etc.), hay dos elementos decorativos que son parte de la magia navideña y que están en la lista de imprescindibles. Lo mejor de todo es que en el mercado especializado encontrará diseños que se ajustan perfectamente a su estilo.

– Flores. Las poinsettias son ideales en el diseño clásico, donde el verde y el rojo se mezclan magistralmente hasta lograr un ambiente festivo y evocador.

Si ha optado por el minimalismo, ponga flores exóticas blancas o rosas rojas en un jarrón de cristal. Y si se decidió por el recargado en tonos dorados, flores de cualquier familia amarillas se verán divinas.

– Velas. Sobra decir que deben llevar los colores que hagan juego con el estilo elegido. Y no olvide comprarlas aromatizadas… ¡definitivamente realzan el  aire festivo que respiramos por estos días!

Si el ambiente es minimalista, póngalas solas, sobre una mesa auxiliar o como centro del comedor principal. En otro caso, adórnelas en su base con cintas rojas o plateadas.

Fuente: El Universal
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