Del espacio despojado al kitsch, desacartonado y chillón

El espacio despojado, con predominio del blanco, como eje de la decoración, con estancias frías e impersonales, se despide para dar paso al kitsch, desacartonado y chillón. Una tendencia que ha ido moderándose en los últimos años, pero que destaca por la clara ruptura con el minimalismo y la búsqueda de un nuevo concepto del siempre extravagante kitsch.

Por definición, el minimalismo reduce al máximo los elementos, los volúmenes y las formas, prescinde del color y busca la belleza en la mínima expresión.

Por el contrario, el kitsch se destaca por el predominio del color y las formas, la utilización de elementos antiestéticos y chillones.

El kitsch, aunque adaptado, no es un estilo muy elegante. No se debe confundir con modernidad, ya que lo moderno o vanguardista se caracteriza por líneas más limpias, mientras que el kitsch se permite mezcla de texturas y materiales. El kitsch también permite mezcla de estilos. Se pueden encontrar objetos o estampados modernos y antiguos. Incluso objetos fuera de su ámbito, como elementos de cocina en el living, o juguetes en la oficina.

Nuestra recomendación es elegir un estilo sosegado en paredes y muebles, e integrarlo con objetos de decoración que destaquen por su personalidad y originalidad. Los cuadros podrían ser obras de autor, atreviéndonos al color. También vale incorporar sillas en colores intensos, preferentemente diseños clásicos, por ejemplo la Pantom Chair, una silla fabricada íntegramente en plástico de espuma dura, con superficie barnizada.

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(Arriba: Un concepto que mezcla color, texturas y estilos define claramente el kistch actual, en clara oposición con el minimalismo.)

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(Arriba: Si definitivamente le atrae el kistch, entonces anímese a mezclas audaces de colores y estampados, así como a la incorporación de objetos extraños y artesanales.)

 Fuente: Estilo y ambientación 

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