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Palermo, antiguamente un barrio porteño de casas bajas, se convirtió en el centro de las nuevas tendencias gastronómicas y de diseño, pero aún conserva en sus calles cierto aire de antaño, como el que buscaba Francis Ford Coppola cuando rodó en Buenos Aires su película “Tetro”, en una casa que luego convirtió en hotel.

A puertas cerradas, sin identificación alguna, “Jardín Escondido by Coppola” ofrece la experiencia única de alojarse como en la propia casa del realizador, rodeado de sus libros -muchos de ellos dedicados por otras figuras de la fotografía y las artes- y de los muebles que eligió personalmente.

En el living, con más aire de auténtica casa que de hotel, una gran pantalla proyecta los DVD que eligió el propio Coppola: y sí, también “Tetro” se puede mirar allí, en el lugar que el cineasta eligió como “centro de operaciones” durante su estadía en Buenos Aires.
Convertido en hotel tras la filmación de la película, que contaba el reencuentro de dos hermanos de origen ítalo-norteamericano en la Argentina, la casona se caracteriza por un precioso jardín interior de tres niveles que se convierte en un auténtico oasis florido en el corazón de la bulliciosa Buenos Aires.

A un costado del jardín, una piscina llamativamente pintada de negro -por expresa voluntad de Coppola- invita a disfrutar de la sombra de las plantas que la rodean, así como del perfume de las muchas aromáticas -orégano, albahaca, cedrón- que llegan desde la terraza de la casa.
También en el primer piso se encuentra la única habitación individual de las siete que tiene el establecimiento, y que funciona en el que fuera el estudio del cineasta durante su estadía porteña. El hotel, que recientemente se integró a la cadena Bourbon con el nuevo sello BE (Bourbon Exclusive), ofrece sobre todo un servicio personalizado que invita a los huéspedes a sentirse como en su casa.

Por eso, durante su estadía disponen de una parrilla para organizar “asados” al típico estilo argentino, además de las diversas suites para alojarse, que van desde la Suite Francis (que fue el dormitorio del cineasta, con el baúl donde guardaba sus equipos de filmación) hasta la Ellie, reservado para su esposa, y las suites Roman y Sofia, que ocuparon los hijos del realizador.
Además, otras dos suites homenajean al escritor chileno Roberto Bolaño y al argentino Julio Cortázar.

 

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